"Hemos de ser conscientes de que el hombre no puede realizarse en absoluto sin construir lazos, contraer compromisos, aliarse con los demás, y decidir ser fiel. En ocasiones, esta fidelidad puede ser costosa, pero es el único camino que permite al hombre salvarse de su egocentrismo. Hay que reafirmar esto con fuerza en una sociedad en la que la creencia dominante es que cualquier lazo (el conyugal, por ejemplo) es un lugar de encierro y privación de libertad. Es lo contrario: el lazo de fidelidad, cuando es verdadero, es la salvación de la libertad" (Otra vez Phillipe, Jacques: Llamados la vida, p. 122)
Espacio público como el que se ofrecía en el Templo de Jerusalén a cuantos quisieran conocer el mensaje del Pueblo escogido: el diálogo y la acogida eran los elementos esenciales de ese espacio, y el sentido de pertenencia a posiciones distintas aunque no antagónicas. Esta vez es el espíritu cristiano el que inagura este espacio virtual para concretar su permanente dispocisión al diálogo y a la unidad. De todos depende el que sea grato y eficaz.
lunes, 6 de febrero de 2012
domingo, 29 de enero de 2012
Autoestima
Copio de un autor que no tiene pierde respecto de sus comentarios de antropología teológica: "El hombre moderno tiene una dificultad terrible para amarse a sí mismo.La profusión de obras de psicología sobre el desarrollo de la personalidad y la adquisición de la autoestima es un signo elocuente. Si tecleas en "autoestima" en Google (sitio de búsqueda en Internet) encontrarás la cifra de resultados: ¡1.400.000 páginas sólo en francés! Allí aparece lo mejor y lo peor. De ningún modo me inclino por un retorno a la cristiandad de la Edad Media, pero estoy convencido de que el hombre del siglo XIII no tenía tantos problemas para amarse a sí mismo. Aquellos hombres tenían la certeza de ser criaturas de Dios, pecadoras ciertamente, pero dignas de amor y de redención. Eran capaces de hacer grandes tonterías, pero creían en la posibilidad del rescate. En los siglos XVIII y XIX rechazaron a Dios con la ilusión de pensar que eliminarían de golpe la culpabilidad y que por el fin el hombre sería libre y feliz. Olvidaron una cosa: sin Dios, el hombre está solo para llevar el peso de sus desdichas, de sus miserias y de sus faltas. Si no hay Dios, tampoco hay misericordia ni perdón. El hombre de hoy está un poco condenado a triunfar en la vida, sin remisión posible en caso de fracaso. No puede absolverse a sí mismo, a pesar de los intentos que haga en ese sentido, incluso con un ejército de psicólogos que le libre de culpabilidad. La autoestima necesita un fundamento: la certeza de que, ocurra lo que ocurra, soy amado y puedo amar.Sólo Dios puede garantizar absolutamente esta certeza". Philippe, Jacques: LLamados a la vida, Madrid 2008, p. 100. Y añado yo: el mismo fundamento lo necesita el perdón a los demás, ese que tanta falta hace en la vida social contemporánea.
domingo, 22 de enero de 2012
Copio de una entrevista para Zenit a Gary Krugg, judío y fundador de la Pave the way: "Es la juventud la que tiene que aprender la verdad sobre los problemas
de hoy, si tenemos la esperanza de resolverlos. El problema que subyace
está en conocer los medios de comunicación internacionales y el abuso de
su impresionante poder para controlar las ideas y el pensamiento. Las
noticias de la prensa editorializan de modo intencionado, e imponen
agendas privadas que enturbian la verdad y a la vez crean hostilidad,
odio y en algunos casos muerte. En el sentido del mensaje del Papa (se refiere al Mensaje del 1 de enero, día Internacional de la Paz), me
gustaría añadir una advertencia a los jóvenes de hoy. Tengan cuidado en
controlar lo que aprenden de las noticias y de los medios de
comunicación. Cuestionen el reportaje, vayan a las fuentes originales
locales a fin de buscar la verdadera historia. Luego traten de encontrar
soluciones basadas en hechos no desequilibrados y sesgados en la
información". No hace falta añadir más.
lunes, 19 de diciembre de 2011
Chesterton, hoy.
Copio: "La Navidad, que en el siglo XVII tuvo que ser rescatada de la tristeza, tiene que ser rescatada en el siglo XX de la frivolidad, que es el intento de alegrarse sin nada de lo que alegrarse. Que se nos diga que nos alegremos el día de Navidad es razonable e inteligente, pero solo si se entiende lo que el mismo nombre de la fiesta significa. Que se nos diga que nos alegremos el 25 de diciembre es como si alguien nos dijera que nos alegremos a las once y cuarto de un jueves por la mañana. Uno no puede alegrarse así, de repente, a no ser que crea que existe una razón seria para estar alegre.
Un hombre podría organizar una fiesta si hubiera heredado una fortuna; incluso podría hacer bromas sobre la fortuna. Pero no haría nada de eso si la fortuna fuera una broma. No se puede montar una juerga para celebrar un milagro del que se sabe que es falso. Al desechar el aspecto divino de la Navidad y exigir solo el humano, se está pidiendo demasiado a la naturaleza humana. Se está pidiendo a los ciudadanos que iluminen la ciudad por una victoria que no ha tenido lugar". No debo añadir nada sino aclarar que cito de un libro de Ayllón: "Ciudadano Chesterton, una Antropología escandalosa" (Ed Palabra, Madrid 2011)
domingo, 18 de septiembre de 2011
Relativismo y libertad religiosa
“El relativismo y el secularismo niegan dos aspectos fundamentales del
fenómeno religioso, y por tanto del derecho a la libertad religiosa, que
en cambio exigen respeto: las dimensiones trascendente y social de la
religión, en los que la persona humana intenta ligarse, por así decirlo,
a la realidad que la supera y que la rodea, según los dictámenes de su
propia conciencia" Mons.Dominique Mamberti en la Cumbre Europea organizada por la Organización para la Cooperación y la Seguridad en Europa (OSCE), sobre la discriminación de los cristianos, este mes en Roma.
lunes, 6 de junio de 2011
Redescubrir la conciencia
"La calidad de la democracia, dependen en buena parte de este punto "crítico" que es la conciencia, de cómo es comprendida y de cuánto se invierte en su formación. Si la conciencia, según el pensamiento moderno más en boga, se reduce al ámbito de lo subjetivo, al que se relegan la religión y la moral, la crisis de occidente no tiene remedio y Europa está destinada a la involución. En cambio, si la conciencia vuelve a descubrirse como lugar de escucha de la verdad y del bien, lugar de la responsabilidad ante Dios y los hermanos en humanidad, que es la fuerza contra cualquier dictadura, entonces hay esperanza de futuro".
Palabras de Benedicto XVI al mundo de la cultura en Croacia, recientemente.
viernes, 27 de mayo de 2011
La sabiduría de la fe
"En ese sentido, entonces, lo que llamamos sobrenatural sería lo más natural del mundo: Dios, el cielo, los ángeles no son sino las formas en que el Misterio y el exceso del don nos han sido entregadas. El lenguaje hermoso y los mitos son una gramática mítica —en expresión de Tolkien— con la que contar o, más exactamente, dar cuenta de lo primigenio. Y lo primigenio es que, por más que nos pese, no somos autosuficientes, y nuestra razón no puede soportar el peso de tanta verdad como la que contiene un relato apasionante. Hemos cometido un error lógico: perder el sentido común de mirar el mundo con los ojos de los primeros habitantes de esta tierra, y hemos aspirado a poseerlo encerrándolo en nuestras pobres y pequeñas cabecitas, como si el milagro pudiese prescindir de la colaboración voluntaria de cada uno: de eso que llamamos fe, y que no es sino la permanencia de la infinita sabiduría del niño que todos fuimos; que también Stephen Hawking fue.
Para alguien acostumbrado a mirar las estrellas, quizá, la contemplación del cosmos como don milagroso podría ser un primer paso hacia una suerte de voluntaria suspensión de la incredulidad. Más allá, sólo el don abrazado libremente es capaz de transformar la mirada en el asombro del niño, el único realmente sabio: porque el niño es capaz de quedar, una y otra vez, encantado, incorporado al canto eterno que resuena como el eco de una risa atronadora y feliz. ¿Cuentos de hadas? Por supuesto que sí: relatos acerca de una certeza prestada, que nos reincorporan a la música arcana que no cesa de adquirir nuevas cadencias. La sinfonía aún resuena y se desarrolla en matices infinitos, y la clave en que fue compuesta se llama esperanza".
Tomado de Eduardo Sgura: El asombro como principio del conocimiento. www.temas.cl/?p=11182
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